Somos RONOA, una agencia SEO con base en Barcelona que trabaja el posicionamiento web para pymes de toda España. Te traemos tráfico que compra, no visitas que pasaban por ahí. Y te preparamos también para lo que ya está pasando: que tu cliente le pregunte a ChatGPT en vez de a Google.
Nunca empezamos escribiendo. Empezamos mirando. Una auditoría SEO completa te dice por qué Google no te está mandando clientes, y casi siempre la respuesta sorprende.
Revisamos indexación, contenido duplicado, canibalización entre páginas, velocidad, estructura de enlaces y qué consultas te traen gente hoy. Salimos con una lista ordenada por lo que más mueve la aguja, no por lo que es más fácil de hacer.
De nada sirve el mejor contenido si el buscador no llega a él. El SEO técnico es la parte invisible: la que hace que todo lo demás funcione.
Arreglamos indexación, redirecciones encadenadas, etiquetas canónicas, sitemaps, datos estructurados y Core Web Vitals. Son cosas que tu cliente nunca verá y que deciden si apareces o no.
Mil visitas que no compran valen menos que diez que sí. Por eso el keyword research lo hacemos mirando la intención de búsqueda, no solo el volumen.
Montamos la arquitectura de contenidos por temas, una página por intención, y enlazamos todo para que la autoridad fluya hacia donde conviertes. Cada artículo tiene un trabajo asignado dentro del embudo.
El SEO local convierte como ningún otro. Quien busca «cerca de mí» no está investigando: está decidiendo, y muchas veces con el móvil en la mano y a diez minutos de tu puerta.
Trabajamos tu ficha de Google Business Profile, la coherencia de tus datos en directorios, las reseñas y las páginas por ubicación. Es el trabajo con el retorno más rápido de todo el SEO.
Tu cliente ya no siempre escribe tres palabras en Google. Cada vez más le cuenta su problema entero a ChatGPT, a Perplexity o a las respuestas con IA de Google. Y ahí no hay diez resultados: hay dos o tres marcas citadas.
El GEO (Generative Engine Optimization) es preparar tu web para ser una de esas. Se consigue con contenido que responde preguntas de forma directa y citable, entidades bien definidas, datos estructurados y señales de autoría verificable.
Lo aplicamos en nuestra propia web antes que en la tuya. Hoy aparecemos los primeros en Google para preguntas como «¿cómo hacer SEO en 2026?» o «¿tiene sentido seguir apostando por el SEO si la IA se está comiendo los clics?». Lo que te proponemos es lo que ya nos funciona.
1. Diagnóstico. Miramos tu web, tu Search Console y a tu competencia. Te decimos qué te frena y cuánto tráfico estás dejando encima de la mesa. Esto es gratis y es tuyo aunque no sigas con nosotros.
2. Arreglar lo que sangra. Primero lo técnico y lo que ya casi funciona: las páginas que rondan la segunda página de Google suelen subir en semanas, no en meses.
3. Construir. Contenidos nuevos por clúster temático, enlazado interno y autoridad. Aquí es donde el SEO empieza a componer solo.
4. Medir y ajustar. Informe mensual en castellano, sin jerga: qué entró, de dónde, cuánto costó y qué hacemos el mes que viene.
Qué problema había, qué se hizo y qué pasó después. Los nombres no están porque los clientes prefieren que no estén, no porque no existan.
Dependían casi por completo de la publicidad de pago para que entraran consultas. Se construyó una vía propia: arquitectura de contenidos por área de práctica y artículos que responden la duda concreta con la que la gente llega.
El mismo despacho, pero atacando lo que ya estaba pasando: gente que pregunta su duda legal a ChatGPT o Perplexity en vez de a Google. Contenido estructurado para ser citado, no solo para posicionar.
Partía de casi cero, así que el multiplicador impresiona más de lo que dice: lo relevante es que un catálogo amplio y desordenado pasó a tener una estructura que Google entiende y un cliente puede recorrer.
El mismo negocio, mirando el otro lado del mostrador. Lo que cambió no fue solo el volumen: empezaron a entrar empresas con intención real de compra, no curiosos pidiendo catálogo.
Aquí no había margen para multiplicar nada: la base ya estaba trabajada. El crecimiento vino de búsquedas estratégicas concretas, ganando mejor tráfico en vez de más tráfico.
Aparecer en medios ya no es solo una cuestión de marca. Las menciones repartidas por internet son parte de lo que decide si una IA te cita cuando alguien le pregunta por tu sector.
Proyectos desarrollados por RONOA y por agencias con las que colaboramos de forma habitual. Los resultados dependen del punto de partida, del sector y del plazo; no prometemos replicarlos, pero sí decirte en la primera llamada qué es razonable esperar en tu caso.
Quiero saber qué es razonable esperar en mi caso →Para una pyme, lo normal en España es entre 600 y 2.500 euros al mes según el tamaño del proyecto y lo competido que esté el sector. Por debajo de 500 desconfía: a ese precio no cabe el trabajo que el SEO exige, y acabas pagando por informes automáticos. Nosotros te decimos el precio en la primera llamada, después de ver tu web, nunca antes.
Los primeros movimientos se ven entre el segundo y el cuarto mes. Los resultados que notas en facturación suelen llegar entre el sexto y el noveno. Si una web ya tiene recorrido, el arreglo técnico puede dar subidas en semanas. Quien te prometa la primera posición en un mes, o no sabe o te está mintiendo.
Revisión técnica (indexación, rastreo, velocidad, Core Web Vitals, datos estructurados), análisis de contenido (duplicados, canibalización, huecos frente a la competencia), perfil de enlaces y lectura de tu Search Console. El entregable no es un PDF de 80 páginas: es una lista de acciones ordenada por impacto, con una estimación de esfuerzo para cada una.
Si necesitas clientes este mes, SEM: pagas y apareces hoy. Si quieres dejar de depender del presupuesto publicitario, SEO: tarda, pero cuando entra no se apaga al cortar la inversión. Lo que mejor funciona en una pyme es empezar con los dos a la vez, usar los datos de las campañas para saber qué palabras convierten de verdad, y volcar eso en el SEO. Así no adivinas.
Sí, pero no el SEO de hace cinco años. Es verdad que las respuestas con IA se están comiendo clics, sobre todo en búsquedas informativas. Lo que no cambia es que esas respuestas se construyen citando páginas, y para ser citado necesitas exactamente lo mismo que para posicionar: autoridad, contenido claro y una web que se pueda leer. El SEO no desaparece, cambia el premio: antes era el clic, ahora también es la mención.
El SEO busca posicionar tu página en la lista de resultados. El GEO (Generative Engine Optimization) busca que tu marca sea citada dentro de la respuesta que genera una IA como ChatGPT, Perplexity o las AI Overviews de Google. Comparten base (contenido bueno y web sana) pero cambian las tácticas: en GEO pesan más responder preguntas de forma directa, los datos estructurados, las entidades y que haya menciones tuyas repartidas por internet.
No. El SEO necesita continuidad para funcionar, eso es cierto, pero esa continuidad la tienes que querer tú porque ves resultados, no porque hayas firmado doce meses. Todas las cuentas y accesos van a tu nombre desde el primer día. Si te vas, te llevas el trabajo hecho.
Estamos en Barcelona y aquí hacemos muchas reuniones en persona, pero trabajamos con clientes de toda España. El SEO se lleva igual de bien en remoto, y en ocho años no hemos perdido un proyecto por la distancia.
Treinta minutos con Marc. Miramos tu web y tu Search Console en directo, te decimos qué arreglaríamos primero y cuánto tráfico estás dejando escapar. Sin presentación comercial y sin compromiso.
El SEO local se juega distinto según dónde estés. Si tu cliente te busca desde una zona concreta, aquí lo contamos con sus datos: